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En cuanto se fueron golpeé la puerta exigiendo que me dejaran salir, pero nadie respondió. El olor del lugar era espantoso, una mezcla de sudor y orines era lo que se sentía, casi me vomito de la pestilencia. Cansada de todo lo sucedido, me senté en el camastro de cemento y comencé a llorar de impotencia ante la prepotencia y bajeza de los policías; no supe a que hora fue que me quedé dormida.

Desperté cuando escuché el ruido de la pesada puerta que se abría; entró el Licenciado que me había mandado a ese inmundo lugar, aun me encontraba amodorrada cuando el empezó a hablar, me dijo: El Licenciado se me quedó viendo y me dijo que me arrepentiría de mi decisión; salió y de nuevo azotaron la puerta.

Unos segundos después, el Licenciado entró de nuevo, pero esta vez acompañado de dos policías diferentes a los que me habían llevado a la estación; cerraron la puerta y el Lic.

Ya ves puta, si es tu trabajo del diario, no sé porqué te haces la inocenteâ? Era irrelevante lo que yo decía mientras gritaba por el dolor que me infringía el tipo, él seguía entrando y saliendo y diciendo cosas que yo ya no escuchaba.

De repente se detuvo y se salió; pensé que ya había terminado, pero luego me di cuenta de que introducía algo delgado en mi ano, creo que era un dedo; empecé a decirle que por allí no lo hiciera, que tuviera piedad, pero él me dijo que me aguantara o sería peor y que había dejado pasar mi oportunidad cuando el me lo pidió por las buenas.

El tiempo se me hizo eterno y su movimiento no cesó hasta que sentí como su líquido caliente entraba en mis entrañas con fuerza, el Lic. Allí se las dejoâ?

Escuché que la puerta se cerró y volteé por encima de mi hombro; vi a los dos polis que habían entrado con el Lic. Ellos reían y se burlaban de mí diciéndome que si yo era una prosti porque me hacía del rogar y que apenas era el principio. El otro poli no me soltó hasta asegurarse que me había tragado el semen de su compañero; luego, me sentaron en el camastro y me hicieron abrir las piernas, todo el tiempo estuve gritando que me dejaran en paz, pero casi de inmediato el otro poli se acomodó y me penetró en esa incómoda posición sin darme tiempo a nada.

Empezó su mete-saca con fuerza haciéndome llorar por la salvaje violación. Como pude me acomodé en el camastro y llorando por recordar todo lo ocurrido me dormí. El tipo gordo me aventó mi ropa y le ordenó a un poli quitarme las esposas. Salimos a la misma zona donde el Lic. Uuy que mal…lo siento mucho princess y nose pork lo hisiste tu novio …osea eso no tiene que ver.

Es muy importante que lo hagas. Eso fue una violación. Busca ayuda profesional para superar ese trauma. Pero por favor denuncia! Q te kede de lección pendeja nunca se le da gusto a un puto hombre idiota! Y si kieres uno se. Cometas otra ves esa estupidez….

Y te aconsej o ve a terapia la vas a necesitar. Ridicula aquella mujer que sufre del sufrimiento de otra, y continuando con la reflexion cada quien juzga al otro segun su condicion tu le dijiste pendeja cierto, upss no lo dije con la intencion de ofender.

Espero denuncies ese echo , lo peor que puede hacer una mujer en estos casos es callar, denunciar es la mejor opcion para que esto no se vuelva a repetir, ni contigo , ni con otras mujeres, DENUNCIA.

Osea no entienden que solo son relatos, dejense de esos comentarios mamones y disfruten!!! Relatos de prostitutas videos de prostitutas Relatos de prostitutas videos de prostitutas Prostitutas chinas alicante dominicanas prostitutas Videos Relatos de prostitutas en puebla - Madura Caliente Relatos de prostitutas videos de prostitutas - milanuncios Acababa de cumplir cuarenta y no trabajaba, vivía de algunas rentas.

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Hicieron ruido con la sirena y un policía abrió al portón, entramos y vi que era una especie de bodega vacía; había otras dos patrullas estacionadas a un lado y supuse que estaríamos en los mentados â?? Nos detuvimos y los polis se bajaron; otros cuatro policías se acercaron y saludaron a los que iban conmigo; luego el que me había subido a la patrulla regresó y me abrió la portezuela; me ordenó bajarme y lo hice, notando como todos ellos miraron hacia mi entrepierna cuando salí de la patrulla.

Le dije que no me importaba, pero que me llevaran a donde fuera necesario. Ellos empezaron a ponerse serios y uno me dijo: Me quedé perpleja de escucharlo, pero pensé que la primera opción era mejor, de todos modos estaba sola con esos seis tipos que se decían representantes de la ley y en cualquier momento podrían hacerme algo; así que respondí: A ver, primero date una vuelta, queremos verte bienâ?

Abrí la boca e introduje el falo del individuo en ella; cerré los ojos y lo chupé como Gerardo me había enseñado; escuché unos gritos como de triunfo de los policías y al que se lo chupaba comenzó a gemir y a decirme: Una vez que el individuo terminó, me hicieron moverme hacia la derecha, donde ya otro me esperaba con los pantalones abajo y su falo erecto; tuve que hacer el mismo trabajo que con el anterior, le chupé el falo hasta que se vino y luego pasé al siguiente; pensé que si se los tenía que chupar a los seis para que me dejaran libre, sería sencillo; aunque ya la quijada se me empezaba a cansar.

Uno de ellos se acercó a mí y me ayudó a levantarme; empezó a quitarme las esposas y supuse que ya me dejarían ir; pensé en quede inmediato le hablaría a Gerardo, pues mientras yo chupaba un falo escuché sonar mi celular desde la bolsa.

Pero cuando él terminó de quitarme las esposas me dijeron: Me les quedé viendo sin saber que hacer, les dije que no y el que siempre hablaba me dijo: Quítatela ahora o te la quitamos nosotros putaâ?

Deseé con toda mi alma que solo quisieran verme desnuda y que se conformarían con eso. Empecé a desvestirme despacio; me quité el vestido mientras ellos aplaudían y casi babeaban. Quedé en ropa interior y me dijeron que me la quitara también; les pedí que ya me dejaran ir y uno de ellos dijo: Ya estuvo, muchachos encuérenla y llévenla así a la delegación; dicen que así la encontraronâ?

Me desabroché el sostén y lo dejé caer al suelo junto con el vestido; con un brazo me tapé los senos mientras me quitaba los zapatos y las medias; ellos ya no hacían ruido, pero noté sus miradas morbosas sobre mis curvas. Los miré tratando de que se apiadaran de mí, pero sus miradas frías me decían lo contrario; solo me quedaba la mini tanga que me había puesto para que Gerardo se emocionara; pero al verlos supe que también me la tendría que quitar.

Choqué contra la pared; me arrinconaron y uno de ellos me mostró unas esposas. Al principio sentí un poco de dolor, pero poco a poco se fue transformando en placer. Fueron varios minutos que él estuvo con su mete-saca que me hizo sentir un placer mayor al que yo había sentido con Gerardo. Unos momentos después, yo estaba a punto de venirme cuando el poli con un gran grito soltó sus descargas de semen dentro de mí.

Lo irónico del asunto es que yo ya estaba deseando que el siguiente entrara, para poder terminar y aunque sabía que los seis iban a pasar por mí, en ese momento el placer dominaba todo mi ser, detal manera que cuando el siguiente me penetró empecé a moverme al mismo ritmo que él para poder venirme.

Unos minutos después lo logré; por fin tuve un profundo y delicioso orgasmo que me hizo sentir que valió la pena el haber satisfecho a los polis. De nuevo me mordí los labios, pero esta vez para que no escucharan mis gritos de dolor. No se detuvieron, el poli entró y salió de mi durante un buen tiempo hasta que también soltó toda su leche dentro de mí. Todos se vinieron dentro de mí y mi vagina quedó muy rozada; me ardía bastante cuando ellos me quitaron las esposas.

Les pregunté que hacían y me dijeron que ya nos íbamos, pero que me sacarían de allí como llegamos. No quedé muy convencida, pero tuve que aceptar sus argumentos.

Me callé, pero seguí nerviosa. Hubiera querido tomar mi celular y llamar a Gerardo, pero mi bolsa estaba en el piso de la patrulla y el teléfono adentro; era imposible sacarlo. Un poco después llegamos a un edificio donde había varias patrullas afuera; nos estacionamos y ellos bajaron; uno me abrió la puerta y me sacó mientras otros polis que estaban allí les decían: De nuevo todos los hombres me miraron con morbo mientras el poli me abrió paso hasta un mostrador y allí nos detuvimos.

Un señor casi pelón, flaco, chaparro y con unas gafas que se sostenían de su prominente nariz con traje y sin corbata se levantó de un escritorio y le preguntó al poli: Con la novedad, Licenciado que encontramos a esta prosti ejerciendo en lugar prohibido; se le recomendó apartarse del lugar, pero en cuanto nos alejamos volvió a la esquina y tuvimos que traerla; se resistió al arresto y utilizó palabras altisonantes en contra de mi pareja y yoâ?

Mientras el decía todo eso, el tal Licenciado me recorría de arriba abajo con la mirada y no disimulaba su morbo, deteniendo su vista en el escote de mi pecho y luego viendo mis piernas, también durante la letanía del poli intenté hablar para explicar que todo era mentira, pero el tal licenciado me hizo señas de que me callara. Obedecí esperando que cuando terminara el poli me dejaran hablar a mi. Pero cuando el poli terminó, el licenciado le dijo: El Licenciado me barrió de nuevo con la mirada y dijo: Pues métela en los separos 72 horas para que se le quite andar de desobedienteâ?

Tuvieron que llegar otros tres polis y solo de esa manera me sometieron y me pudieron llevar casi a rastras. Me aventaron en una celda muy pequeña de cemento, solo había una saliente de la pared que hacía las veces de cama, también de cemento y un foco de luz amarillenta que medio iluminaba el lugar.

Uno de los polis me quitó las esposas y salió; cerraron una pesada puerta de metal que solo tenía una pequeña rendija que se abría desde afuera. En cuanto se fueron golpeé la puerta exigiendo que me dejaran salir, pero nadie respondió.

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